Mujer, Madre y Maternidad

“El hilo conductor entre ser mujer, madre y la maternidad, podría resultar atractivo y deseable y; al mismo tiempo, carente de las dinámicas características para tal alineación. Dinámicas indispensables para que genere una integración entre sí. Es posible que sólo se tome en cuenta el aspecto biológico y obviar otras variables como el corazón, las emociones y las experiencias de vida de cada mujer”.

Entre el “Yo” y el “Soy”

Cuando una mujer dice de sí misma: “Yo soy una madre”; de manera evidente está señalando dos identidades en una sola expresión, lo cual cobra sentido. Un punto clave a considerar es el siguiente: el “Yo” persona y el “Soy” madre.

Existen mujeres que siendo personas, no necesariamente son madres. Pareciera como un trabalenguas; pero, en realidad resaltamos la interesante interacción entre esas dos identidades: ser una persona y a la vez, ser madre.

El tercer lado de este triángulo humano lo ocupa la maternidad; dichosa maternidad que sustenta a nivel de significados el ser mujer y madre a la vez. ¿Cuántas mujeres se han cuestionado sobre su identidad como personas y sus experiencias siendo madres junto al ejercicio de la maternidad? No es posible cuantificar en el universo de mujeres en el mundo, la construcción de este triángulo en movimientos diversos. La experiencia de convertirse en madre y prepararse para la maternidad, fue abordado en un estudio cualitativo y exploratorio en el 2022 y publicado en el 2023, realizado por: Osorio Castaño, Calderon Bejarano y Noguera Ortiz.

Dicho estudio entre sus conclusiones plantea lo siguiente: 

  1. Se precisa aprender a ser madre
  2. Contar con el apoyo durante el proceso
  3. Dar lugar a una preparación
  4. Relevancia de la relación marital
  5. La importancia de la relación hija con su madre

En resumen: “La preparación para la maternidad requiere imprimir significado en el proceso, lograr aprendizajes y aspectos emocionales en cuanto a la relación con la madre y su pareja”

La preparación para la maternidad; vista la maternidad como el vínculo parental del yo y el ser de la mujer para acompañar a los hijos. ¡Prohijar a quienes fueron concebidos y acunados en el útero, hasta su mirada al sol!

Esta aplicación establece la diferencia entre la identidad de la mujer, la cual se alinea a sus actitudes y acciones tenidas a lo largo de su existencia. Estas expresiones se manifiestan en cercanía física, emocional y espiritual la una de la otra, y encajan de manera consciente o no en una definición del Sí mismo, el “Yo”.  El “Yo” se acopla al propósito de la identidad el cual opera a través del “Soy “.

Cuando empleas la expresión: “Yo soy”, compartes tu identidad, tu nombre, quien eres y a la vez admites que tienes propósitos que guían u orientan tu vida. Cuando expresas: “Yo soy una madre, es como si presentaras tu hoja vida, en el ejercicio de una de las nobles y anheladas tareas en el mundo.   

La identidad sugiere la claridad de saberte conocida, celebrar tu “Yo” y confiar en ti. Cuando decides ser responsable entonces y solo entonces respondes a lo que eres; al “Soy” de tu vida.   La alineación entre el “Yo” y el “Soy”, es una conexión intrínseca, propia de la vida misma. Resulta cuesta arriba imaginar una identidad humana, desconectada de la propia existencia.

“En otras palabras; tu identidad como persona se une al propósito de estar viva, y a la realización de acciones y misiones”

Esta dinámica complementaria contribuye de manera expresa a la experiencia gratificante para la mujer-madre, la cual se materializa a través del ejercicio de la maternidad.  

Ser mujer y madre cobra sentido de manera automática, pues el requerimiento de orden biológico es indispensable; por lo cual se puede afirmar que no es posible ser madre sin ser mujer.

Esta realidad es tan vital que en determinadas experiencias masculinas, hombres que se han visto precisados a cuidar de sus hijos por la ausencia de la madre ya sea por muerte, separación y/o divorcio y abandono, suelen afirmar lo siguiente: “Yo soy padre y madre al mismo tiempo”. ¿Hasta dónde esto será posible en el plano biológico? Nunca lo será; no obstante, esta expresión verbal en determinados hombres, pudiera guiar a pensar en el valor real y significativo de ser madre en la aplicación de los propósitos en el ejercicio de su maternidad.

La complementariedad entre el hombre y la mujer se instala desde la creación, una conexión emocional que aun en la ausencia de la madre en el caso específico que abordamos, el padre se monta en el vehículo de la maternidad y podría visualizarse a sí mismo como una madre. ¿no es esta realidad algo que llama la atención frente a lo que suele ocurrir en ciertas relaciones de marido y mujer?  

Ser mujer y madre bien pudiera conectarse con el “Sentido de la Vida”. Naciste como mujer y al mismo tiempo tu existencia tiene un límite. Una especie de fecha de caducidad: cambios inevitables que vienen con los años, justo frente a esta realidad impostergable.

 ¡Imaginar el tiempo transcurrido entre los quince (15) años a los setenta (70) años; los cambios que se suceden en las diferentes etapas de la vida, cambios biológicos, madurez y psicológicos; que, sin lugar a dudas dejan sus secuelas en lo concerniente a la durabilidad de la vida!

En ese tenor incluir el concepto de la Maternidad y asociarlo al de ser mujer y madre; es un reto, por el simple hecho de que la maternidad adolece de cambios a ser implementados y, por así decirlo conlleva límites en su ejercicio como tal.

Límites vinculados al desarrollo tanto de la mujer-madre, como de los hijos. No es lo mismo ser madre en la etapa infantil que en la juventud y adultez de los hijos. El cuidado, establecer reglas y demás acciones, sugieren y demandan actitudes y conductas distintas a través de las etapas en el ciclo vital de la familia.

EL VÍNCULO PARENTAL DE LA MUJER-MADRE

¿Qué es lo esencial en la mutua proximidad (vínculo parental) de la mujer-madre con sus hijos?   Establecer la prioridad de acompañar a sus hijos desde el útero, lo cual plantea una conexión exclusiva de la madre a nivel físico y emocional que trasciende en el crecimiento integral de los hijos, sin dejar de lado el desarrollo y madurez de la madre.

ENTRE SER MADRE Y LA MATERNIDAD

Siempre se es madre: en la vida y en la muerte; tanto para la madre como para los hijos. En vida por sus acciones y en la muerte sus memorias las cuales abarcan las experiencias tenidas; más allá de su ausencia física.  

La vida de la mujer se alinea en varios roles veamos: ser hija, hermana, esposa, nuera, madre, abuela, roles enmarcados en base a los vínculos biológicos y sociales. Cabe destacar que no todas vivencian todos los roles.

¿Te has preguntado cuales características elegirías en cuanto a ser madre?  ¿Por elección propia? ¿bajo un diseño biológico? o como ¿Madre del corazón”? En este sentido abordemos la creencia casi generalizada de que la madre es un ser sufrido, sacrificado que mueve en la generalidad de los casos a la compasión. ¿Es la mujer-madre resiliente?  Como persona está en la posibilidad de ser resiliente en su estructura física, emocional y espiritual. Esta realidad nos coloca frente a las pérdidas, propias de la existencia humana.

El poema “Ilusiones de la Vida “de Francisco Octaviano (1911) del siglo XIX, desglosa lo propio del dolor y el sufrimiento de quienes han vivido:  

“Quien pasó por la vida en blanca nube. Y en plácido reposo se durmió; Quién no sintió de la desgracia el frío, Quién pasó por la vida y no sufrió; Fue un espectro de hombre, no fue. Un hombre, pasó por esta vida, no vivió”. Un detalle que pudiera ser aplicado respecto a la mujer- madre, aun a sabiendas que se es madre en la vida y en la muerte, es el siguiente:

¡Concebir los hijos y despedir a los hijos!


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