La comunicación sí importa

La afirmación sobre: “La Comunicación, Sí Importa”, nos ofrece una dimensión de suma importancia en las relaciones humanas. La comunicación por su incidencia en la vida humana, orienta y registra el cúmulo de experiencias biológicas y aprendidas que han estado incorporadas a la vida, las cuales adquieren el calificativo de ser idiosincráticas, imprescindibles y, por supuesto impostergables.

La vida humana es sinónimo de la comunicación. No es posible excluir la una de la otra; la interdependencia es el enlace que confiere significado y las consiguientes realizaciones a partir de sus diferentes funciones.  

Por el elevado valor contenido en sus dinámicas, la comunicación propicia las innúmeras oportunidades para navegar en las aguas profundas de la interacción humana. La comunicación podría definirse como la dinámica de hablar y escuchar; no obstante, comunicar implica la conjugación de un proceso con diferentes implicaciones de varios factores que se entrelazan entre sí, y aportan como resultados la ausencia o presencia de un equilibrio significado en quienes se comunican.

José le ha confesado a María que entre ellos no existe la comunicación como proceso interactivo y, por lo tanto no están llegando a un punto de acuerdo mutuo: “No nos estamos comunicando”. Cuando llegan a este punto final pareciera ser cierta tal aseveración de que no se están comunicando; pero en realidad, sí se están comunicando. Toda actitud y conducta comunica un mensaje; porque siempre las personas se están comunicando, aunque tales contenidos en determinadas ocasiones ameriten ser especificados: Esta pregunta lo certifica: ¿Qué tú me quieres decir con eso? Por lo tanto se ha producido un intercambio de contenidos.

La expresión: “es que tu no entiendes lo que te estoy diciendo”; pudiera implicar una posible ausencia de satisfacción e impotencia en quienes se comunican. ¿Por cuales razones si el contenido carece de claridad y la relación llegara a un punto máximo de complicación; aun así se están comunicando? Una de las razones básicas es que la comunicación no solo se reduce al uso de la palabra hablada o escrita.

En este sentido, cuando nos aproximamos a uno de los axiomas, de la clásica Teoría de la Comunicación Humana con sus exponentes Watzlawick, Beavin Bavelas y D. Jackson; el cual desnuda una realidad que conecta: “La imposibilidad de no comunicar”. Las actitudes y conductas humanas siempre comunican. Esto denota que el silencio más solemne, la palabra expresada con intensidad o bajo volumen, la postura gestual o el llamado lenguaje corporal, la ausencia o presencia física de alguien, proyecta un mensaje, y por lo tanto, se constituyen en elementos esenciales en la comunicación en cuanto a la interacción humana.

Como no es posible la no comunicación; porque siempre nos estamos comunicando; veamos a continuación posibles clasificaciones aplicadas a la comunicación humana:

LA COMUNICACIÓN:  es un proceso integral de las personas.              

  • El lenguaje denota la capacidad humana para expresar los pensamientos y sentimientos.
  • Esa demostración se manifiesta a través de la palabra hablada, escrita y con señales.
  • Los aprendizajes obtenidos a través de la cosmovisión familiar, de grupos y la sociedad, le imprimen un valor agregado que de alguna manera redireccionan la articulación comunicativa. 

El proceso de la comunicación involucra de manera ineludible la existencia humana y su contexto social y relacional.

LA COMUNICACIÓN VERBAL

  • Envuelve el contenido: qué se dice, cómo se dice.
  • Hilario Pino, en su libro: “Hablar para Convencer”, destaca sobre la importancia de expresar con claridad y precisión el uso de la palabra hablada. La interacción en una comunicación verbal ha de acogerse al contexto relacional y al manejo de la flexibilidad respecto a cualquier solicitud de aclaración ante una idea o concepto emitido. La comunicación verbal suele ser empleada en los diferentes contextos en los cuales las personas se relacionan, es elegida quizás por la inmediatez de su dinámica al ser empleada. Tomar en cuenta que en toda comunicación verbal se comparte un contenido que se emite, el cual es recibido.  Algo singular a tomar en consideración es la retroalimentación como respuesta de quien recibe el contenido del mensaje. La retroalimentación es la respuesta que ha de calificar el contenido recibido. Existe la típica expresión: “le comunique sobre algo y…no me respondió”
  •  No siempre es posible recibir de manera inmediata la retroalimentación, esta suele congelarse hasta el punto de: nunca después.

 LA COMUNICACIÓN NO VERBAL

  • Envuelve el contenido gestual y corporal al momento de expresar un contenido. Si continuamos en el sentido de la comunicación como una realidad integral de la persona; entonces podríamos concluir que toda expresión verbal se corresponde con mensajes gesticulados y posturas del cuerpo. Estas dinámicas no verbales comunican el grado de enojo, alegría, dolor e impotencia. Son las llamadas reacciones físicas que admiten traducciones de emociones sentidas.
  • Una manifestación con evidencias palpables de la comunicación no verbal es el llamado lenguaje de señas que consiste en el uso de la visión-gestual-espacial de las personas con ausencia de la capacidad auditiva y el uso del habla.
  • El lenguaje de señas no es exclusivo de este tipo de condición, el uso del mismo se ha gestado en comunidades parlantes que han optado en la implementación del mismo con fines educativos y un gesto solidario y de empatía para quienes carecen de la capacidad auditiva y del habla.

Por Bienvenida González


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