Madres de corazón

Mi reconocimiento a todas aquellas mujeres que sin haber sido madres biológicas han asumido el rol de ser madres del corazón. Una misión a todas luces relevante y que adquiere diferentes dimensiones.

Este calificativo a nuestro juicio cobra significado ante la frase que se le opone: “Madre solo hay una”. Esta frase en el sentido de la palabra es real y verdadera; porque se sustenta en el arte de la procreación biológica, sin obviar la esencia significativa de otras madres en el escenario de la vida.

Las “madres del corazón”, se incorporan en la vida de los “hijos del corazón” en una dinámica de transición de roles maternos, los cuales han de encajar en uno u otro caso bajo las características posible de: la espontaneidad, asignaciones, o, la consabida realidad de la obligatoriedad.

El rango de mujeres, madres del corazón enlista a las siguientes: abuelas, hermanas, tías, nanas o cuidadoras de niños, madrastras, madres adoptivas e indistintas mujeres con alguna conexión emocional.

¿En qué consiste el rol de las madres del corazón? Se pudiera pensar en la trascendencia del mismo en cuanto a un desempeño de cooperación mutua entre este tipo de madre y la madre biológica en el contexto de la familia.

El corazón ha sido objeto de estudios fisiológicos, ligados a la función pura y simple del mismo y su conexión con las emociones. La Neurociencia ha puesto sobre la mesa la idea de las múltiples funciones del corazón además de haber sido entendido como una máquina con entrada y salida del flujo sanguíneo. En el contexto de la Biblia ha sido visto con funciones emocionales además de las fisiológicas que avalan el sentir y el accionar de las “Madres del corazón”.

¿Quién no ha recibido el amor, cuidado y protección de mujeres que, sin ser su madre ha transitado rutas tranquilas y también complicadas con el apoyo de esa mujer que le ha impulsado a convertirse en hijo o hija del corazón y a retener sus legados como carta de ruta en el viaje de la vida.

Viene a mi memoria la historia real de una madrastra en asumió ser madre del corazón para cuatro hijos del compañero a quien decidió unir su vida y la de sus dos hijos en la conformación de una familia compuesta. ¡Algo sorprende, aun con su vida en término medio, respecto a su edad, esta joven mujer eligió a contra cultura de su sociedad: “ser una madre del corazón para sus hijastros! Hago público el reconcomiendo a esta mujer y, a tantas que en iguales circunstancias han elegido este rol del corazón.

Confieso que, en las etapas de mi desarrollo físico, emocional y espiritual he elaborado una lista de mujeres, que han funcionado como madres del corazón para mí. Las cuales han invertido en mi persona, desde su imagen, concepciones y espiritualidad sobre la vida. ¿Cómo no reconocerlas y reservar un lugar especial en mi corazón para ellas; algunas ya fallecidas y otras que aun comparten su vida junto a la mía?

Me invaden las emociones y el agradecimiento oportuno en una fecha conmemorativa de mujeres que han sido y son madres, sean estas biológicas y/o del corazón.

Permítanme concluir con esta frase: “Las madres biológicas están en la posibilidad real de conjugar a la vez; su rol natural/ biológico de ser madres; con el rol de madres del corazón”.

Por Bienvenida González


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