La intimidad en la relación de pareja

Al introducir el concepto de intimidad en la relación de una pareja, la imaginación pudiera conducir a pensar en categorías del ejercicio de la sexualidad humana. La intimidad trasciende a esta experiencia sexual anhelada y buscada por hombres y mujeres, a pesar; de que tal experiencia albergar a la intimidad como tal, en sus diferentes facetas: física, emocional y espiritual.

Cabe señalar que el ejercicio gratificante de la sexualidad en una pareja, con resultados óptimos de bienestar, armonía física y emocional, dispone de la intimidad como un factor determinante a su favor, la cual contribuirá a realizaciones optimas en ese sentido.

La intimidad como una realización en las relaciones humanas, parte de la premisa de que las personas en esencia, son seres humanos que viven en relación, sin tomar en consideración el tipo de relación. Esa realidad induce a pensar en el significado que eleva el estar en contacto íntimo.

Los comienzos en la vida de la persona de esta dinámica se inicia con concepción y culmina con la muerte. Un proceso existencial que involucra el aspecto biológico, emocional y espiritual en contextos familiares y socioculturales.

En toda relación de pareja se entrelazan aspectos familiares y socioculturales, los cuales aportan características que han sido transmitidas de generación a generación. Las experiencias acumuladas, la cosmovisión que involucra la  concepción que se tiene del mundo la cual abarca los valores, los principios, las ideas y las actitudes. Esta realidad gravita en los miembros de la pareja para los fines de su intimidad.

Plantear una serie de pautas a las parejas utilizando como premisa la expresión: “Ustedes deben practicar la intimidad, la cercanía”; aun con la mejor de las intenciones de quien la ejecute, pudiera adquirir una connotación de obligatoriedad en un modo imperativo. En este punto específico, vista la intimidad de la pareja como una construcción que se forja a través de cultivar los vínculos.

De manera conjunta, con el nacimiento se inicia un proceso en el cual se adquieren las destrezas para el desarrollo de un contacto íntimo. A intimar se aprende, lejos de ser algo que llega a la vida de la gente por arte de magia; se cultiva con la participación activa de los estímulos y recompensas obtenidas en el trayecto de la vida.               

Es evidente que la intimidad se ha de manifestar en los diferentes  contextos de las personas. Cuando se enfatiza la expresión y por consiguiente la conexión  de ser amigos íntimos, parejas íntimas , o familiares íntimos; la connotación es de cercanía, confianza, entrega e inversión entre otros atributos.

Gestar la intimidad.-  

Virginia Satir (1976), nos invita a viajar por el mundo de las relaciones humanas, partiendo de la mirada y valoración adecuadas en cuanto a las personas con quienes nos relacionamos y, resalta  algo similar al  compás de la música, cuando señala  la alegría y la esperanza en quienes han optado por construir una relación de pareja.

Virginia Satir, nos plantea lo siguiente: “Creo en el amor: en amar y ser amada. Considero que el amor, incluyendo el sexual, es la emoción más gratificante y satisfactoria que puede sentir el ser humano. Sin dar y recibir amor, el alma y el espíritu del hombre se secarían y morirían”.

A seguidas, Satir comparte un pensamiento el cual transcribimos; y, nos parece que de manera implícita toca el significado de la intimidad, veamos: “Pero el amor no puede cumplir con todas las exigencias de la vida; también son fundamentales la inteligencia, la información, la conciencia y la competencia”. Por lo visto, la relevancia del amor es indispensable para la intimidad.

Eric Fromm, 1994 reta a las sociedades del mundo a replantearse sobre la inevitalidad de amar. En su famosa obra: “El Arte de Amar”,  se pregunta sobre el mismo si  ¿Es el amor un arte?. Coincide con Virginia Satir en el requerimiento del conocimiento y los esfuerzos para que se torne presente. Sugiere aprender sobre el amor. Emplea el arte en las palabras para evocar lo siguiente: “Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar”.

¿Qué sugiere este pensamiento? Que la intimidad juega un papel importante al tiempo de ser implementado el amor. Desear ser amado sin amar se torna en un desequilibrio en la estructura de la relación de pareja; como también en cualquier tipo de las relaciones humanas, también elaboradas por Virginia Satir con su impacto de iluminación en quienes han decidido y han prestado a intimar en esa correlación de fuerza, entrega, compromiso y dispensadores del arte en sí mismo, de amar.   

La intimidad se alía a la vinculación y juntas conforman un enlace fuerte para la sostenibilidad en el tiempo y etapas distintas en cuanto al  crecimiento y madurez de la relación.

La intimidad tiene como una de sus funciones, colocar a la pareja  en la ruta del sentimiento de pertenencia, conectar las emociones al ritmo de la empatía y el conocimiento mutuo.

Ante la pregunta de ¿quiénes son los actores en la intimidad de la pareja? Una respuesta posible sería: la mujer y el hombre, lo cual correspondería al “Tu” y al “Yo”; ¿Cierto? . Una mirada circular y alineada a la Trinidad de Dios, ilustra lo real y concreto en la intimidad de la pareja. Virginia Satir, detalla lo siguiente: “Toda pareja consiste de tres partes: dos individuos (tú y yo) y la relación entre ellos(nosotros)”. ¡Es admirable esta dimensión de la relación de pareja!

Por Bienvenida González


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