Madres, entre desafíos y vínculos

LOS DESAFIOS DE SER MADRE. –

“La tendencia generalizada en mujeres es lograr ver materializada la experiencia de tener hijos. Esa tendencia trae consigo una base de orden genético-natural, sociocultural y familiar. El deseo en cuanto a la decisión de ser madre; viene acompañado de desafíos no negociables y muy vinculados a la vida propia de la mujer”.

Bienvenida González

Jim y Sally Conway en su libro, “La mujer en su Etapa de Media Vida”, abordan lo que han estimado como tensiones en la vida de la mujer/madre:

“No es ningún secreto que los hijos añaden tensiones a nuestras vidas. Junto con los gozos, la diversión y el sentido de realización. Ellos crean problemas que no tendríamos de otra manera. Muchos estudios demuestran que las mujeres que tienen hijos tendrán una satisfacción menor en su vida y en su matrimonio. Sin embargo, la mayoría de las mujeres experimentarán un deseo intenso de tener hijos, y aquellas que no los tienen sienten que les falta algo”. Pág. 89.

Este pensamiento ligado a la experiencia de la mujer en su rol de madre, abre la posibilidad de mirar y ver de manera distinta entre la dinámica anhelada de concebir hijos para ser madres y los desafíos que esta dinámica de vida le plantea a la mujer.

Si miramos el hecho de que aún bajo el elemento común del factor biológico-natural, la historia de vida de ser madre es distinta en cada mujer y, por consiguiente, la visión y realización de ser madre va a situarse bajo distintos factores que en algunas; lo placentero formara parte de su ropaje existencial aunado a su propia experiencia, no tanto así en otras mujeres con ausencia parcial o total de factores placenteros, cuya historia de vida de ser madre, tendrá otros matices.

 Cuando tocamos los factores placenteros en determinadas mujeres, nos estamos refiriendo a elementos socioeconómicos; socioculturales; emocionales   y, a los elementos socioafectivos del compañero (padre de la criatura por venir o que ya existe en el núcleo familiar) en cuanto al apoyo y compañerismo relacional. Para las mujeres con carencias de factores placenteros, su adecuación al rol de ser madre podría estar co-ligada a su realidad concreta y, por lo tanto, su visión y realización como madre se enmarcará con matices distintos.

El solo hecho de ser madres en sí mismas; no envuelve la felicidad automática ante tal experiencia. Pudieran existir y de hecho se presentan elementos con visos de ser sorpresivos o en su defecto esperados que a su vez arrastran a la mujer-madre a cargas de impotencia e incertidumbre al procrear hijos; con un alto nivel de desesperanza frente a las consabidas condiciones económicas, educativas, de etapa de vida, el abandono, la ausencia de planeación y la ausencia física y emoción en cuanto al apoyo logístico y emocional del padre.

Ante la realidad de mujeres-madres con distintas historias de vida y oportunidades en su desempeño de criar hijos y el peso específico de como suelen ser vistas en el contexto de sus familias; como también en su entorno social y relacional encaran de frente el desafío de ser madre.

¡Algunas serán bien recibidas y aplaudidas; otras serán cuestionadas y no acompañadas!  Quienes las reciben con aplausos hacia dentro y/o con actitudes negativas hacia fuera, es posible que su fe en que ellas se enrumben se diluyera en las percepciones de otros. La opción de resurgir de ellas aun en medio en de realidades adversas, es otro milagro da haber salido adelante. Para las madres es un desafío que les acompañemos como mujeres para convertirse en   a la mujer en su rol de madre. 

VINCULO EMOCIONAL DE LA MADRE. –

La llegada de los hijos en la vida de una mujer que la convierten en madre, adquiere un significado de interdependencia emocional desde la vida intrauterina hasta la adultez de sus hijos.

 ¡Es una dinámica de apego mutuo indescriptible que abarca desde la gestación hasta las distintas etapas del desarrollo biopsicosocial y espiritual de vida compartida entre el hijo y la madre!

Esa vinculación conlleva una inversión de la madre hacia el hijo y del hijo hacia la madre, es como si ambos experimentaran un desarrollo y crecimiento emocional, evidenciados en cada etapa de la vida de ambos aun sean estas, distintas en cada quien. ¡Un milagro de la maternidad hecho realidad! Pregúntele a alguna mujer que haya tenido la experiencia significativa de amamantar a sus hijos.

John Bowlby, en su teoría del apego enfocada en el desarrollo afectivo humano muestra desde los inicios en sus investigaciones con niños la incidencia de las emociones a través de la vinculación. 

Con los resultados de sus investigaciones concluyo lo siguiente: “le llevo al convencimiento de que la necesidad afectiva, más en concreto, la necesidad de establecer vínculos estables con los progenitores, o quienes lo sustituyen, es una necesidad primaria (no aprendida) en la especie humana”. Su primera gran obra escrita: Cuidado maternal y amor (1951), la cual contiene elementos claves en lo referente al vínculo emocional de la mujer en su rol de madre.

Por Bienvenida González


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