“Pon de tu parte”; “No llores más, hiciste todo a su favor”, son expresiones muy conocidas en el ámbito del dolor y el luto. ¿Hasta dónde y cuánto es posible expresar una actitud empática frente al dolor y el sufrimiento de las personas?
Acompañar es conectarse con las personas y sus respuestas emocionales de dolor y desesperanza frente a la pérdida. Es un ejercicio activo de escuchar en silencio, entender y colocarse en el momento crucial del sufrimiento y el dolor.
Acompañar es un proceso sinónimo de apoyar; consolar; estar presente; con el propósito de crear un clima de confianza con el mensaje de: “Estoy aquí, entiendo sobre tu dolor; cuenta conmigo, cuenta con mi apoyo”.
El acompañamiento en el dolor y el sufrimiento, es una habilidad personal que involucra a la persona, su carácter, sus emociones y sobre todo un ejercicio de amor y ternura.
Es conocido por la mayoría de las personas sobre la existencia de diferentes maneras de experimentar el sufrimiento y el dolor: entre un silencio absoluto hasta las prolongadas expresiones verbales; entre la quietud física hasta la hiperactividad física de movimientos, o quizás el llanto y el lamento.
Existe una diferencia marcada entre la confirmación de la persona fallecida, vista en su ataúd y la incertidumbre de cuándo será posible verle ubicado en su ataúd. Frente a la realidad irrevocable de la partida y la intensidad del dolor y el sufrimiento; acompañar es una muestra de amor con los vivos.
Por Bienvenida González


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