A propósito de nosotras las mujeres

Como mujeres, solemos ser elevadas a niveles altos que se pueda imaginar; como también a niveles bajos de ponderación sobre quienes somos y para que existimos.

¿Qué motiva de un lado y del otro a quienes califican y descalifican a la mujer? 

Desde niña he escuchado que la mujer creada fue la culpable de la “desgracia de la humanidad”, justo cuando dio de comer la fruta prohibida al hombre creado. ¡Una inculpación que se ha proyectado en el tiempo!

La mujer ha sido la inspiración de escritores, poetas, diseñadores, modistos, la industria del cine, de la moda y la belleza y de hombres enamorados dispuestos a conquistarla. 

Lo interesante de todo esto es que mujeres de una u otra manera se han montado en estos vehículos y se han movido a la luz de dictámenes de aquí y de allá los cuales han ejercido un conjunto de influencias que de por sí, han generado niveles de angustia y desesperación  en torno a su imagen corporal y sus competencias, estimulando así, la búsqueda constante de aprobación en sus contextos relacionados, familia y de la sociedad; como si de eso se tratara el valor intrínseco inherente a sí misma.

Toda mujer tiene su propia historia; historia que la ha llevado a guardar de manera consciente o no, trazados de pinceladas de distintos colores y texturas de lienzos, en los cuales su vida ha sido formada. ¿Cómo y de cuales maneras fuiste creciendo y guardando lo negativo y positivo de tu vida?  

En este tenor, fui invitada al pasado Congreso de Mujeres: “Levántate”. Expuse en el mismo el tema de la “Resiliencia”. 

Fue una gran experiencia para mí, como mujer de años vividos no tan solo por mi exposición, sino también por el abordaje y estrategias  del evento, cuyo hilo conductor se enfocó en  ¿quién es la mujer y para qué  existe?, y cómo levantarse y estar en pie cuando llegan las adversidades propias de la vida en esta tierra como el abandono, el abuso emocional, físico ,sexual y sobre todo la desvalorización montados estos en la descalificación y la invisibilidad propia y asignada en diferentes contextos.

¡Levántate! les movió el piso a varias mujeres; siendo yo una de tantas. Este evento de características singulares, guiado con la mejor intención de sus gestores y la aplicación de estrategias entusiastas y realistas, nos guio a entender aterrizare en el sentido de ¿Por qué?

Se guio a las mujeres con presencia física y a las conectadas a través de las plataformas digitales a realizar una mirada integradora sobre sí mismas.

Mujer, ayuda idónea en todos los órdenes y diferentes roles. Una capacidad intrínseca, propia de ella, y lejos de planteamientos y discursos sociales y culturales.

Haga memoria de las diferentes acciones de la mujer en la destreza de ayudar de manera óptima y pertinente en momentos que requieren de su asistencia. Una asistencia sacrificial y de entrega a la familia, a tiempo y oportuna, no tan solo en ayuda idónea y ser una carne con el hombre que la acompaña, abarca a sus hijos, padres, abuelos, amigas… una ayuda invaluable no necesariamente por ser bondadosa y sensible.

Lejos de ser endiosada y elevada en el plano del discurso y felicitaciones, ponderar sus destrezas de amar, su fortaleza física y emocional, que es ella misma, es valiente y luchadora incansable en el dolor y la alegría.

¡Como mujer, hija, hermana, esposa, madre eres un ente de amor y transformación!

Por Bienvenida González


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